viernes, 13 de septiembre de 2013

Vuelta al cole

Empezamos este post con un título un poco clásico para esta época del año pero es que expresa muy fielmente cómo nos sentimos tras el verano. Ahora toca retomar la jornada completa de trabajo, volver a ponerse las botas de invierno y, en general, poner en marcha los proyectos en los que hemos pensado estos meses. Porque, realmente, el año empieza ahora y no en enero. Ahora es cuando uno se apunta al gimnasio para intentar "amortiguar" los excesos estivales, es tiempo de estudiar esos idiomas en los que nunca nos acabamos de sentir "bilingües", etc. 
Para endulzar esta vuelta a empezar, tenemos el propósito de contaros, post a post, cómo nos han ido los viajes veraniegos e incluso los viajes de víspera del verano.
Ya sabéis que nuestra religión patatera nos impone viajar al menos una vez al mes y como somos buenos creyentes, cumplimos con ello. En estos meses de julio y agosto tuvimos ocasión de continuar explorando Transilvania. 
El calor apretaba en Bucarest cuando una tarde de viernes cogimos uno de los modernos trenes que circulan por nuestro país de adopción para dirigirnos a Sighișoara. Tras solo unas cinco horas de viaje y unos 220 kilómetros más a nuestra espalda, llegamos a esta perlita de los Cárpatos.
Y aunque nos encanta ironizar, lo de perlita no va con segundas, puesto que es una ciudad encantadora. Además, parece ser que la diosa fortuna estaba de nuestro lado y encontramos el lugar engalanado, con mucha propiedad, para celebrar una feria medieval (www.sighisoaramedievala.ro). 
Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1999, estaba adornado por pendones y banderas. Había damiselas y caballeros por cada rincón de la ciudad. Donde además se podía disfrutar de cerveza, comida y especialidades de la zona.
Como detalle curioso, decir que de allí procede Drácula o, más bien, el hombre que inspiró a Bram Stroker: Vlad Tepes. De hecho, aún se conserva el edificio en el que nació, reconvertido a restaurante. 
Otros puntos de interés del casco antiguo son su ciudadela medieval, la torre del reloj, la iglesia del monasterio dominico, Piaţa Cetăţii, los 172 escalones de la escalera cubierta (aunque para escaleras duras las de la Fortaleza de Poenari, pero eso os lo contaremos en otro post), el cementerio alemán (no olvidemos que es parte del País Sajón rumano), etc.
Como ya sabéis que nos encanta la buena gastronomía y que nos mimen, no podemos olvidar hablaros de la Pension am Schneiderturm, una casita rural más que recomendable si decidís pasaros por esta ciudad. Con un dueño amabilísimo, te alegran la mañana con un rico y completo desayuno compuesto de productos ecológicos y artesanos de la zona: quesos, embutidos, zumos, mermeladas, miel, bizcochos, etc. Hemos de decir que la mejor gastronomía de Rumanía la descubrimos en la región transilvana.  
Ese viaje lo cerramos muy "draculianamente", pues de allí nos marchamos rumbo al castillo de Bran. Aunque de renombre mundial, la verdad es que no es ni comparable al castillo de Peles (Sinaia). Su interior está peor conservado, cuenta con menos mobiliario y adornos aunque, por supuesto, es visita obligada en el país. La zona en la que se encuentra parece un parque temático muy simple. No es para dedicarle más de media mañana.
Y por esta noche nos retiramos, pues el sueño acucia y el hambre aprieta. 

  

domingo, 30 de junio de 2013

La ciudad de la sabiduría

Seguramente muchos de vosotros habréis pensado automáticamente en Sofía, y no estáis del todo equivocados.
El último viaje de las patatas hasta la fecha ha sido a la capital búlgara pero, contra lo que pueda parecer, su nombre no hace honor a la filosofía, sino a una iglesia de la ciudad. Allá por el siglo XIV era lo primero que se divisaba cuando uno se aproximaba a la, por aquel entonces, "Serdica". Esta iglesia, y por extensión la ciudad, fue nombrada así por el concepto cristiano de Santa Sabiduría.
Tras esta breve lección de historia que una simpática búlgara nos explicó, nuestra primera reflexión sobre la ciudad es que es un grato lugar al que ir para pasar entre uno y dos días.
Lo que a nuestros oídos había llegado sobre Sofía no eran en general comentarios halagüeños, pues nos habían hablado de lo deteriorada y poco cuidada que estaba. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. 
Nos pareció una ciudad agradable, pequeña, con un casco histórico interesante y unos habitantes acogedores.
Realmente, el sábado fue más que suficiente para ver la ciudad. Desde buena mañana nos pusimos a pasear por la Universidad, la Catedral de Alejandro Nevski, la iglesia rusa, algunas ruinas, etc. El calor era sofocante, por lo que recomendamos visitar la ciudad en la temprana primavera o en otoño. 
Además de la parte cultural, como siempre, dimos buena cuenta de la comida tradicional. El sábado por la noche fuimos a un restaurante de comida típica en el que además degustamos licores como la "rakia" y pudimos ver bailes populares, danzados sobre brasas candentes.
Para aquellos que amen la fiesta, Sofía es sin duda, también un buen destino.






domingo, 16 de junio de 2013

Volcanes de lodo

Extraño, ¿verdad? Si no fuesen las montañas verdes situadas al fondo bien podríamos pensar que nos encontramos ante una foto lunar. Y es que este grisáceo paisaje se encuentra en Rumanía, cercano a la ciudad de Buzau. 
Como más de un autóctono nos había hablado de las maravillas de este lugar, aprovechamos una de las múltiples visitas que recibimos para ir allí e inspeccionar sobre el terreno.
Los "Vulcanii Noroiosi", o volcanes de lodo, son unas formaciones encontradas en el siglo XIX al hacer prospecciones petrolíferas (de hecho, Rumanía fue el primer país del mundo en el que se explotó comercialmente el petróleo). En un país en el que se encuentran leyendas vampíricas en cada aldea, suponemos que imaginarían que se trataba no menos que de una boca al infierno. Y no es para menos, ya que cada pocos segundos se escuchan el "plop, plop" de las burbujitas que explotan y se pueden contemplar las pequeñas erupciones que se forman constantemente.
Al parecer, la razón de que se generen estas erupciones son gases que se encuentran bajo tierra y que causan reacciones geológicas muy parecidas a la expulsión de lava.
El viaje de Bucarest a los volcanes se hace un poco lento y se precisa de una cierta pericia para esquivar adelantamientos por derecha e izquierda. Además, hay que llegar a entender que el andén puede ser considerado un carril más. ¿Por qué conformarse con carreteras de dos carriles cuando de la nada se pueden sacar cuatro?
Una vez allí, la visita se resume en un paseo y la toma de unas cuantas fotografías, no llevando más de una hora. Para complementar la excursión, se puede aprovechar y hacer un picnic en la base (no dentro del cráter, ¡qué nadie se asuste!).
De vuelta ya a Bucarest, todo amante de las piruetas y la escalada de pacotilla que se precie, ha de pasarse por Tabăra de sculptură Măgura, que precisamente está a ocho kilómetros de Magura.
Este lugar, levantado entre los años 70 y 80 por escultores rumanos, alberga 256 estatuas de distinta índole. Aunque muchas de ellas no están bien cuidadas ni conservadas, merece la pena pasarse por allí si uno va a Noroiosi.
Como la edad no es sinónimo de madurez, algunos de los integrantes de la expedición se entretuvieron escalando por las estatuas e incluso bailando sobre ellas.




domingo, 19 de mayo de 2013

Fin de semana turístico en Bucarest

Tras casi dos meses sin actualizar el contenido de este blog, retomamos la escritura para hablar de dos lugares típicos que visitar en Bucarest si uno decide pasar un fin de semana aquí: el "Museo Nacional del Pueblo"y el "Palacio del Parlamento"

Aprovechando los maravillosos días de primavera de los que disfrutamos en Bucarest, uno puede acercarse a pasear por el parque Herastrau, sacar alguna foto al Arco de Triunfo rumano y, ¿por qué no?, ir al "Museo Nacional del Pueblo". Se trata de una exposición muy especial (al aire libre) con viviendas, iglesias, embarcaderos y demás construcciones traídas de toda Rumanía para que el visitante pueda conocer las edificaciones típicas y tradicionales de cada punto del país. Inaugurado en 1936, su existencia ha estado repleta de altibajos y anécdotas, siendo hoy un lugar agradable por el que pasear y gracias al cual conocer un poco más la historia de Rumanía.

Siguiendo con edificios emblemáticos, no podía faltar el polémico "Palacio del Parlamento". Mandado construir por Ceausescu a mediados de la década de los 80 y con un coste de más de 3.000 millones de euros, se trata del segundo edificio más grande del mundo en superficie (tras el Pentágono de EEUU). Se puede visitar parcialmente su interior, mediante visitas guiadas, de una duración de 45 minutos. Dentro se pueden ver amplias salas, decoradas con maderas nobles, lámparas de araña y mármol, proviniendo todos los materiales del propio país.También dentro del "Palacio del Parlamento" uno puede acercarse a conocer el "Museo Nacional de Arte Contemporáneo".

jueves, 21 de marzo de 2013

"MĂRŢIŞOARE"

Aunque el día del que vamos a hablar ya pasó, nos pareció apropiado no publicar este post hasta hoy, primer día de la primavera.
El 1 de marzo se celebra en Rumanía el "MĂRŢIŞOARE". En este día, los hombres (o las amigas entre ellas) agasajan a las mujeres que conocen (esposas, novias, amigas, compañeras de trabajo, etc) con unos broches y, a veces, con sencillos ramilletes de flores, que marcan, de algún modo, el inicio de la primavera.
Estos broches se llaman "MĂRŢIŞOR". Se trata de pequeños objetos confeccionados manualmente (aunque el negocio se impone, y las joyerías empiezan a vender piezas de plata y oro), de materiales diversos (madera, cerámica, fieltro, vidrio, flores prensadas, plumas...) a los que se ata un cordón rojo y blanco. Usualmente representan tréboles de cuatro hojas, mariquitas, golondrinas, flores o, incluso, deshollinadores, ya que se creen que toparse con uno de estos últimos es señal de buena suerte.
Tradicionalmente las mujeres los llevaban colocados sobre el pecho, adornando sus chaquetas, camisas, etc. Normalmente se reciben varios, y se decide portar el del "amado" o el que más bonito parezca.
Se cree que quien lleva estos broches, tendrá un año de salud, suerte, protección y belleza.

domingo, 3 de marzo de 2013

Sibiu, país sajón

A finales de febrero hicimos una nueva incursión en el interior de Rumanía, esta vez en una agradable ciudad transilvana: Sibiu.
La peor parte del viaje, con mucho, son las seis horas en tren desde Bucarest. Al principio la idea parece encantadora, casi romántica: seis horas en tren, viendo el paisaje, leyendo, disfrutando de la buena conversación... este sentimiento se termina a las tres horas de viaje, cuando ya es de noche, no se ve nada por la ventanilla y uno solo quiere estirar las piernas y correr.
Con todo y eso, Sibiu es una visita más que recomendable, sobretodo para aquellos que estén motorizados.
Una vez llegamos allí nos sorprendimos con la no desdeñable cantidad de edificios y fábricas abandonados. No parecía algo propio de una ciudad que en 2007 fue Capital Europea de la Cultura. Pero, como descubriríamos a la luz del sol, era solo la primera apariencia.
El hostalito en el que nos alojamos era muy agradable (aquellos que quieran ir, que nos pidan los datos de contacto). Sobre nuestra cama había bombones, los gallos cantaban bajo la ventana al amanecer, y ofrecían un copioso (price included) desayuno inglés... en fin, lo perfecto para un fin de semana de relax.
Ya el sábado nos acercamos al casco histórico, a descubrir las tres plazas: Piata Mica, Piata Mare y Piata Huet. En un entorno típicamente sajón, estas tres plazas se encuentran interconectadas formando el núcleo cultural y museístico de la ciudad.
Además del recorrido peatonal que merece la zona, entramos en varios de los museos y galerías de Sibiu: el museo de Historia y el museo Franz Binder de Etnología. La visita a este último podríamos calificarla como "genial" porque contamos con un improvisado guía. Sin lengua en común en la que entendernos, consiguió explicarnos (o gesticularnos) casi cada una de las piezas expuestas, nos agasajó con un libro y muchas postales. El pago a cambio, fue tener que sentarse durante una hora a ver vídeos de marionetas que representaban cuentos populares del país.
Tras la dosis de conocimiento, pasamos a nuestras ya clásicas investigaciones culinarias: nunca nos marchamos de un lugar sin probar los platos típicos.No tenemos muy claro que lo que almorzamos ese sábado en Sibiu fuese algo típico, pero sin duda estaba delicioso: trucha al horno con arroz serbio y rollo de pollo, queso y pimiento con patatas rústicas. Todo ello regado con un rico caldo chileno y culminado con unos crepes de queso amargo.
Ya por la tarde, visitamos iglesias varias y subimos a ver las vistas de la ciudad desde la torre del Concejo (en la que una de las Patatas dejó para siempre su ADN impreso en una viga del techo y se llevó de recuerdo un chichoncito).
El domingo sólo pudimos aprovechar las horas de la mañana, que pasamos en el museo Brukenthal, considerado la mejor galería de arte de Rumanía. Cuenta con obras de pintores como van Eyck, Bruegel o Jordaens.
En definitiva, Sibiu aunque lejos de Bucarest, es una ciudad a tener en cuenta en la ruta de todo turista por Rumanía. 

sábado, 2 de febrero de 2013

Viena&Bratislava

Las fiestas navideñas, nuestro regreso a casa y la vuelta aquí han hecho que nos demoremos, más de lo habitual, en actualizar nuestro blog. Este tiempo de ausencia no ha estado carente de nuevas experiencias y celebraciones, incluyendo dos fiestas de fin de año: la católica española y la ortodoxa rusa.

Pero, quizá lo más destacado en este tiempo haya sido el viaje a Viena&Bratislava. 

En un principio Viena era la excusa y Bratislava el complemento pero la percepción final es que ambas ciudades tienen su propio encanto, cada una a su manera.

La nieve nos acompañó durante todo el recorrido, tanto en nuestras visitas a los palacios vieneses (Hofburg, Schoennbrunn y Belvedere),  como en nuestros paseos por el Ringstrasse (Parlamento, Ayuntamiento, Ópera, Universidad, etc.). 

Aunque parezca mentira, una de las visitas más divertidas, fue a los apartamentos de Sisi, porque el caracter de la emperatriz y sus aficiones eran, cuanto menos, sorprendentes y extrañas: desde beber el jugo de la ternera, a lavarse el pelo con huevo, hasta sus poemas oscuros sobre su vacía vida.

Además de estos monumentos ya famosos, en Viena visitamos también otros lugares más curiosos, como el gran cementerio de la ciudad, en el que están enterrados conocidos músicos. Pero lo mejor de ese cementerio, era el restaurante que hay frente a él. Se trata de un caserón casi abandonado, en el que no hay luz eléctrica, pero en el que se sirve deliciosa comida típica austriaca, como schnitzel relleno de lentejas. No hemos sido capaces de memorizar el nombre de los platos que tomamos pero, por si hay interesados, era el menú degustación para tres. 

El schnitzel no fue el único plato típico que tomamos allí. Como este viaje era una ocasión especial, fuimos también a un lugar especial para tomar la "sachertorte": el "Hotel Sacher", que da nombre a esta rica tarta de chocolate.

 





Y si seguimos pensando en tartas, hemos de mencionar Bratislava: sin duda la tarta de queso más buena que habíamos probado en mucho tiempo.

Pero no penséis que nuestros viajes de turismo son solo gastronómicos. Bratislava, "la joya oculta de Europa" para algunos, es una pequeña capital, casi un pueblo en el corazón de Centroeuropa. A una hora de Viena, merece la pena pasar un día paseando por su casco antiguo, visitar su palacio, sus originales estatuas escondidas en los rincones menos esperados, la Iglesia Azul...

En definitiva, un gran viaje, lleno de mucha cultura, mucha buena comida, genial compañía y rica cerveza. ¡Ah! Y sin olvidar la noria de Viena, que romántica se eleva sobre la ciudad imperial desde el siglo XIX.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

¡¡Explorando los Cárpatos!!

Antes de que la nieve nos incomunicase definitivamente, fuimos a pasar un día otoñal a Sinaia, a hora y media en tren de la capital rumana, lugar en el que se encuentra el castillo de Peles (en realidad palacio).

El castillo de Peles, situado en plenos Cárpatos, fue mandado construir por los primeros reyes de Rumanía, de origen germano. Posteriormente, Ceausescu lo empleó para recibir a mandatarios de otros países. A día de hoy, se hacen tours guiados por dentro del palacio, que se conserva en perfecto estado y que es digno de visitar. Fue muy moderno para su época ya que fue el primer castillo europeo dotado de electricidad y contaba con ascensor para dos personas, agua corriente y un sistema centralizado de aspiradoras.

De camino al castillo, por las laderas nevadas, se puede disfrutar de un hermoso paisaje natural, rodeado de altas montañas perfectas para esquiar. También en este ascenso se puede visitar el pequeño castillo de Pelisor y el Monasterio de Peles.

Perfecto viaje para un sábado nevado. Se aseguran bellas fotografías para el recuerdo y abundante y rica comida en los restaurantes del lugar.

viernes, 14 de diciembre de 2012

De Bucarest a Budapest!

Desde que sabemos que nuestro destino era Bucarest, ha habido más de un interlocutor que ha confundido esta ciudad con Budapest. Consideramos que este malentendido no podía mantenerse más y por ello visitamos Buda y Pest, para poder contar lo que en esta ciudad húngara se puede ver.

Si tuviésemos que definir Budapest con una palabra, la descripción sería simple y sencilla: BELLÍSIMA. Sin duda es una de las capitales más hermosas que hemos visitado hasta ahora.

A los dos lados del Danubio se levantan majestuosos edificios que han sido testigo de una historia apasionante y de un siglo XX convulso. Desde nuestro hostal situado en la plaza Astoria (pleno barrio judío), nos dirigimos a Buda! El primer día visitamos el distrito del Castillo, sus calles empedradas y placitas. A destacar: el Bastión de los Pescadores iluminado y la Iglesia de San Matías, aunque también nos sobrecogió la Iglesia de Santa Magdalena, de la que las bombas solo dejaron en pie la estructura básica y las campanas.

Al día siguiente comenzamos la jornada tomando un baño en los típicos baños Széchenyi. Mientras nuestras cabezas permanecían a unos cinco grados bajo el despejado cielo de Pest, nuestros cuerpecitos disfrutaban de aguas cálidas y sanadoras. Tras eso cruzamos casi todo el centro pasando por la Plaza de los Héroes, el más que recomendable Museo del Terror (un repaso a la ocupación nazi y la posterior dictadura comunista) y la ópera húngara. De ahí pasamos al "Mercado de Navidad" (una de las tantas visitas que le hicimos) y a tomar un dulce en la centenaria pastelería Gerbeaud.

Cerca de esta zona de la ciudad se encuentran también la bonita Iglesia de San Esteban, el Parlamento y sus alrededores.

Para terminar nuestra corta estancia en la ciudad, el domingo hicimos un tour guiado dentro de la Sinagoga, la más grande de toda Europa y en la que una patatita no pudo resistirse a comprarse un kipá auténtico! Y antes de tomar el avión, ascendimos a la Ciudadela y paseamos por la Colina de Gellért.

Budapest... tan idílico!

lunes, 10 de diciembre de 2012

Winter has come

Desde que llegamos a esta ciudad, todos sus habitantes nos advertían de que disfrutásemos lo máximo posible de las buenas temperaturas y del ocio al aire libre, ya que unos cuatro meses de nieves perpetuas se avecinaban. No les creímos... GRAN ERROR!!! La nieve ha llegado y Bucuresti está cubierto por un espeso manto blanco.
La verdad, las patatas estamos encantadas de lo que está pasando a nuestro alrededor porque le da más realismo a los adornos navideños y al propio "Mercado de Navidad".
Desde el 5 de diciembre, en la Plaza Universitate luce un típico mercado centroeuropeo con motivos navideños. En él se puede degustar vino y cerveza caliente, dulces típicos (algunos semejantes al turrón español), embutidos rumanos y caramelos gigantes. Además, en medio de la plaza, hay un árbol enooorme, situado al lado de la casita de Papá Noel. A su vez, sobre los edificios colindantes se proyectan figuras e imágenes propiamente navideñas.
Pero esta no ha sido la única novedad de los pasados días. La demora en actualizar el blog, ha hecho que las patatas, tengan mucho que contar!!

El día 5 también, visitamos por primera vez uno de los clásicos casinos rumanos. Autóctonos y foráneos se divierten algunas de las noches que pasan en Bucarest acudiendo a casinos. La entrada en estos lugares requiere del pago de una modesta cantidad, que permite no solo el acceso a los juegos, sino también cenar y beber sin límite alguno. Los menús no son deliciosos pero la buena compañía y las perspectivas de hacerse millonario, tientan a cualquiera. Sin embargo, el final fue bien diferente a lo anhelado, ya que no solo no nos hicimos ricos, sino que perdimos los 50 lei que habíamos apostado cada uno (unos 10 euros por cabeza, que nadie se asuste).

Esa semana estábamos imparables y el siguiente destino fue la ópera de Bucarest. Vestimos nuestros sombreros de copa, nuestros bastones y monóculos, y con toda la altanería posible, entramos en el pequeño edificio que alberga esta institución. Lamentablemente, no podemos contaros en detalle cuál fue el argumento de la obra, ya que el canto en italiano y la traducción simultánea en rumano no nos facilitaron la comprensión. Aún así disfrutamos de la velada y del buen hacer de Euterpe (musa de la música).




miércoles, 7 de noviembre de 2012

Querida patata...

De nuevo nos retrasamos en la actualización de nuestro diario, pero ahí va una pequeña dosis de nuestras aventuras en el "pequeño París".

Estos últimos días hemos contado con una grata visita, ¡la primera de muchas, esperamos! Tras más de una hora de espera en el aeropuerto  y una maleta perdida, por fin apareció "Peter". ¡Qué ilusión nos hizo a las patatas ver una cara conocida entre los rumanos! Además de su presencia, la estupenda botella de selecto vodka que nos trajo, los bombones vieneses y el lomo, hicieron que esos días aún fuesen mejores.

Nuestro provisional acompañante tuvo el placer de pasear por estas calles que algún día veréis y conocer, más en profundidad, la idiosincrasia del lugar. Quedó maravillado por los cables de tensión eléctrica situados a la altura de la cabeza, o los continuos agujeros en las aceras (por nuestro futuro bien, pues la ciudad está quedando más bonita). También con él fuimos a Brasov, una ciudad a dos horas y media en tren de la capital. Fundada en 1211, estuvo dominada por distintos pueblos, conservando aún influencias de su pasado austriaco y de los húngaros y alemanes que allí vivieron. Conocida como la "Ciudad Stalin" en la década de 1950 a 1960, recomendamos pasear por la Plaza Afantului y sus alrededores, entrar en la Iglesia Negra o subir a la Ciudadela. Siempre sin olvidar probar la carne de venado con un toque de mermelada de frutos del bosque.






Otra de nuestras experiencias de los pasados días, ya sin nuestro acompañante, fue caminar por los tejados de Bucarest. Alentados por uno de nuestros vecinos, que dijo que era habitual pasar de un edificio a otro por la azotea en lugar de por la puerta principal, no dudamos en comprobarlo. Al parecer, no es una actividad cotidiana como creímos, por asegura unas vistas de la ciudad increíbles. Solo apto para valientes.

Sabemos que también os despierta curiosidad que nos movamos tanto en taxi por aquí. Razón 1: los taxis de 1,39 lei/km que se encuentran por todas partes (¡ojo! también los hay caros y otros muchos baratos que intentan timarte cobrándote más de lo que marca el taxímetro o no devolviéndote el cambio). Razón 2: evitar el andén "de la muerte":

¡Es broma! Aunque el medio metro de andén pueda parecer peligroso, lo cierto es que estamos contentos con el servicio de metro de la ciudad y con la amplitud de sus vagones. La única pega es que hay muy pocas líneas todavía.

Como la inspiración se va acabando, y el sueño floreciendo, vamos a retirarnos ya por hoy. Dormiros apaciblemente tras haber degustado buenos productos españoles, apreciados si cabe aún más por nuestra condición de expatriados. Pero para que veáis que aquí tampoco pasamos hambre, una foto de una de las últimas sopas que nos hemos tomado:


Para otro día dejamos nuestras aventuras en el mercadillo de antigüedades y las extrañas medallas y puñales de la época nazi que allí se pueden adquirir.



viernes, 26 de octubre de 2012

Visitas institucionales I

Queríamos reservar un post únicamente para contar nuestras experiencias entre la crème de la crème.
El 10 de octubre fuimos invitados a una recepción en el Ateneo (aprovechamos para avisar a las futuras visitas amigas de la música que aquí se puede ir a la ópera por menos de 25 euros). El acto consistió en un recital de piano, discursos del Presidente del Senado rumano y del Embajador español, que precedieron a un vino y una degustación de comida española.
Antes de empezar se colocaron en fila para darnos la mano a todos los asistentes, aunque el protocolo duró poco, porque las costumbres españolas se impusieron, así como el par de besos de saludo de rigor.
Pero, tras esta primera experiencia social-institucional, recibimos una invitación inesperada...
Así, la semana pasada acudimos a un coctel en la residencia del Embajador, ofrecido a empresarios españoles de una delegación de ferrocarriles que se encontraban en Bucarest de visita.
Creyendo que en estos actos no era bueno llegar los primeros, consideramos oportuno presentarnos allí media hora tarde. Craso error: la puntualidad y el saludo de autoridades son parte esencial de estos eventos.Tras esto, continuamos nuestra entrada triunfal olvidando saludar a la embajadora consorte: la anfitriona.
En fín, minutos después, ya más relajados y entre compañeros, tuvimos ocasión de hablar con los Embajadores y descubrir que eran personas encantadoras, con buenas apreciaciones y recomendaciones sobre la ciudad.
Esperamos ir aprendiendo a comportarnos propiamente, ya que este sábado volvemos a tener otra cena interesante.
Las patatas viajeras han pasado de ser un mero puré de sobre a ser unas patatas brillantes!! ;-)

martes, 23 de octubre de 2012

¡¡¡Tres semanas!!!

El tiempo está pasando muy rápido en nuestro periplo por Europa del Este, tanto que ni los quehaceres ni la vida diaria nos dejan mucho tiempo para escribir en nuestro blog.

Para empezar, vamos a abriros un poco el apetito mostrándoos algunos de los suculentos manjares que degustamos. Estamos muy orgullosos de nuestro primer bizcocho y magdalenas conjuntos. A base de ensayo error (mucho error) vamos mejorando y esperamos ser dignos chefs cuando las visitas nos acompañen.
También hemos ido probando diferentes platos rumanos, así como bebidas. Hemos seleccionado uno de los platos que más nos ha gustado, pollo con cornflakes (foto adjunta), aunque no queremos olvidar a los "gogosi", unos bollitos esponjosos y rellenos de chocolaaaateeee que nos amenizan la vuelta a casa tras el duro día de trabajo.
Pero además de la comida, también hemos descubierto, junto a simpáticas autóctonas, los locales nocturnos. La vida social de esta ciudad es intensa e incansable, pareciendo que están acumulando reservas de fiesta para los meses de nieve y frío. La zona de Lipscani es muy animada y está llena de bares en los que la cerveza se sirve por metros:
Tranquilos, éramos varios.
Por lo demás, hemos continuado explorando la ciudad. Entre callejuela y callejuela, hemos paseado por el parque Cismigiu, visto varias iglesias y bordeado el inmenso Palacio del Pueblo:
Ha sido necesario sacarla a muchos metros de distancia para poder realmente captar la enormidad de esta mole. Barrios enteros fueron derribados para levantarlo, siendo ahora la sede del Parlamento, del Senado, museos, etc.
Otras de nuestras visitas fueron a librerías, ya que, como comentamos con anterioridad, en Bucarest hay muchas. La idea inicial era buscar un manual de rumano para completar nuestro aprendizaje (estamos en ello, lentos y con pocos progresos), y acabamos adquiriendo una guía de Hungría (nuestro próximo destino patatil) y libros varios en inglés.
De vuelta a casa, alguna que otra noche, nos hemos topado con pequeños lugaremos descalzos y dispuestos a todo por conseguir unos lei: uno de ellos se comió un ramillete de flores para cautivarnos y lo consiguió, porque es imposible que no se te enternezca el corazón con ellos.
Pero, pasemos a lo más esperado de este post: el ascensor y el mágico tubo de la basura, tan ta tan ta tan!!


Este blog no permite captar la esencia y belleza de ambos elementos. El tubo, sinceramente, nos encanta porque fomenta nuestra vaguería a la hora de deshacernos de la basura. Es muy gracioso escuchar como bajan tolón, tolón las bolsas por el metal.

Y aunque sabemos que os fascina, apasiona y conmueve leernos, hemos de retirarnos a nuestros aposentos, pues la noche es corta y el sueño inmenso. Pupichi!!


martes, 9 de octubre de 2012

¡Primera semana!

Hace una semana hoy, acabábamos de llegar a nuestra nueva ciudad y de conocer, in situ, la que será nuestra vivienda los próximos meses. Como conclusión a esta semana, hemos de decir que tenemos que apurar y aprovechar cada día aquí, porque el tiempo pasa muy rápido y porque cada vez somos más conscientes (y conocedores) de todo lo que hay que ver!!

Al mismo tiempo, hemos de ir adaptando nuestras horas de sueño y nuestras mentes, ya que un cansancio envolvente se apodera de nosotros poco pasadas las nueve de la noche (hora local). De hecho, aunque cada vez que vemos algo "gracioso" o "curioso" recordamos a nuestra familia y amigos, y nos reímos un rato, todavía no hemos tenido tiempo (o quizá suficiente motivación) para coger la cámara de fotos y salir a retratar la ciudad. Tranquilos, lo haremos, tenemos margen temporal para hacerlo y muchos lugares en mente que mostraros.

Por ahora estos días nos hemos dedicado fundamentalmente a poner en marcha nuestro hogar y a hacer de unas paredes blancas y unos cuantos muebles nuestra acogedora casita. No estamos solos en esta tarea! Nos acompañan "Apio", "Elefantito" y "Foquita", tres peluches que hemos adquirido como parte del mobiliario. Por lo demás, nuestra casa ya no carece de detalle y en ella ya se elaboran desde suculentos bizcochos a fajitas mexicanas.

Este fin de semana, de cara a saciar nuestra necesidad compradora de productos del hogar, hemos visitado Ikea y el centro comercial más grande del país. Como no somos muy amantes de las tiendas, resumiremos diciendo que no tienen nada que envidiar a las de nuestro país de nacimiento. Es más, hemos visto móviles a la venta por un equivalente a 30.000 €, por no hablar de las tiendas de lujo de reconocidas marcas internacionales.

Por otra parte, nuestra inmersión en la cultura y sociedad del lugar va siendo lenta pero segura. La opinión inicial de que son gente amable no ha cambiado ni un ápice. Esta tarde, por ejemplo, visitamos la zona universitaria con una autóctona y comprobamos, un día más, lo incansables que son de explicarte.

Y con la mente puesta en mañana nos retiramos a dormir, prometiendo (sin plazo determinado) continuar completando nuestra historia patatil en este blog y esperando llenarlo de anécdotas. Imaginamos no tener que esperar mucho para ello, ya que este fin de semana tenemos tres días vacacionales para descubrir "Bucuresti". Mañana, concierto en el Ateneo para todos los expatriados españoles. Celebremos la hispanidad cantando al ritmo de estas dos patatas saladas!!


miércoles, 3 de octubre de 2012

¡Hemos llegado!

Tras meses y meses de espera, por fin hemos llegado a nuestro destino: Bucarest.
Ayer a media mañana nos encontramos con nuestros nuevos compis en el aeropuerto. Fue muy agradable contar con la compañía de mis queridas Ana y Atenea y su hermoso mural (las fotos de este post serán subidas el fin de semana, porque nuestra nueva ciudad nos tiene agotados y tecnológicamente escasos).
El vuelo fue un poco largo, pero tuvo sus momentos entretenidos: la "deliciosa" ensalada caliente del menú, o nuestro intento por leer una revista femenina en rumano. Nos llamó la atención que ya no eran "freaks" las mujeres que tenían éxito profesional (como  ponía en dicha revista).
A nuestra llegada nos esperaban Mihaela y Oana, las dicharacheras chicas de la inmobiliaria, que nos trasladaron en su propio coche al centro, siguiendo a nuestros compis en una emocionante persecución por las calles de Bucarest. Pudimos comprobar lo ameno que es el tráfico en esta ciudad y lo fácil que se soluciona todo gritando por la ventanilla.
Pero también comprobamos los parques que había y lo bonitos que eran algunos edificios. Avanzábamos cansados pero contentos de lo que íbamos encontrando.
Al llegar a nuestro nuevo hogar nos quedamos estupefactos ante el "ascensor" de nuestro edificio: poco más que una plataforma de madera con unas cuerdas que la subían (fotos emocionantes este fin de semana).
Tras echar un primer vistazo a la casa, tuvimos nuestro primer contacto con los lei, en un supermercado de la zona, y nuestra primera dificultar para volver a entrar en el piso, ya que nuestra llave del portal no estará arreglada hasta dentro de unos días.
Y, al día siguiente: oficina!!! Nuestra impresión ha sido buena y el contacto con los nuevos compañeros, también.
Os mantendremos al tanto de lo que siga sucediendo a las patatas viajeras en  Bucarest. Ahh!! Muy remarcable, la amabilidad de los locales, capaces de llevarte por la ciudad hasta la dirección buscada o gesticular para explicarte dónde comprar pinzas de la ropa :-)

domingo, 23 de septiembre de 2012

Y llegó la hora de partir...

Nuestra preparación para ser patatas viajeras comenzó hace más de un año. Por aquel entonces aún éramos unos tubérculos jóvenes y verdes que empezaban su formación patatil en el centro de estudios vegetales. El camino que se abría ante nosotros era largo y duro ya que como pequeñas patatas, creíamos tener pocas posibilidades ante los vegetales más inteligentes del momento.

La mayor sorpresa llegó con el paso de las semanas, cuando descubrimos que no éramos una sola patata, sino dos. Fascinadas, nos miramos y no dudamos en emprender este camino juntas.

Poco a poco aprendimos todo aquello que una patata necesita para ser una experta profesional, y superamos barreras que ninguna otra "papa" había conseguido. ¡Llegamos a ser unas patataheroes!

Ahora que todo ha pasado, estamos preparando nuestros propios sacos y en poco más de una semana estaremos volando a Bucarest, nuestro primer destino.

¿Qué nos deparará esta nueva ciudad? ¿Qué aventuras vivirán estas dos patatas enamoradas en Rumanía? ¡Sólo el paso de los meses nos desvelará estos y otros misterios del mundo patata!